"Querida, nunca entendí para qué servían los castillos... hasta que nos volvimos todos tan demócratas".

jueves, 15 de abril de 2010

VIDA NOCTURNA


(Béla Dubrovnik, the sweetest smile of Valaquia)


Monsieur de Sans-Foy dijo...
LOU, querida:

Aunque no lo creas, se pude decir que ando ocupado en asuntos serios.
Perry Lacoste me ha reclutado como acompañante de un diplomático extranjero: el conde Béla Dubrovnik.
Se trata de un caballero balcánico acostumbrado al trato de la buena sociedad, (aunque de naturaleza más bien melancólica, por lo que he podido ver)
Perry me lo encasquetó –si se puede usar la expresión- para que lo paseara por Londres y lo macerase un poco en la Gran Ciudad. (Ya sabes... Se supone que un conde balcánico es algo así como un granjero de Wisconsin, pero de frac).

Por lo visto, los muchachos del Foreign Office tienen mucho empeño en meter la nariz en un sitio llamado Grozaquia, o Zagroquia... o algo parecido. No tengo ni idea de qué se nos ha perdido allí... pero ya sabes cómo son los de Asuntos Exteriores cuando les acomete una idea fija.
El caso es que el conde es la clave del maldito asunto: Hay que camelárselo.
¿Y a quién le encomiendan el trabajo delicado? Pues al bueno de Eugène de Sans-Foy. "No es ninguna lumbrera, pero le sobra el tiempo. Y además, le conocen en todos los garitos".

En fin... De momento no puedo decir que el asunto vaya viento en popa. El tipo sólo sale de noche, así que nada de hipódromo ni de almorzar en Reggie’s.
La otra noche estuvimos en Zaphire Gardens y tambien en Brisby’s, pero se limitó a beber champaña lánguidamente.
Esta noche nos acompañarán las concertistas Nadia, Irina y Ekaterina, conocidas en ambientes profesionales como The Electroshock Trio. Si eso no le anima, le diré a Perry que prueben a interesarse de nuevo por Malta. (Al menos habrá buen whisky, creo yo).

9:41 AM
__________

Louella Parsons dijo...
Mi querido y perdido SANS-FOY,

Sé que no ha sido fácil para ti perder en el Cam pero ¿no crees que fue una exageración irte a un retiro a la abadía de Nottingham para recuperar tu autoestima?

Y ahora me cuentas que te has ido con ese Perry Lacoste a acompañar a unos rusos.

¿Y yo qué, Eugène?

Sabes que cuando desapareces me entra la panique, sobre todo, desde que a los clubes asisten personas completamente desconocidas, caballeros con aspecto de agricultores a quienes yo no aceptaría ni como conocidos.

En muchos aspectos eres bastante insensato, querido, pero he de reconocer que te mueves como pez en el agua entre esta burda humanidad que nos invade cada vez que sube la Bolsa.
Les muestras tu absoluta indiferencia con tanta educación que terminan comprándote los cuadros de esos amigos tuyos con pelo largo que viven enateliers y que tú llamas artistas.

Los agricultores te esperan con los bolsillos llenos, querido. Te recomiendo que abandones ese estrafalario encargo del Foreign Office y empieces a hacer algo de provecho y propio de tu condición y estatus.

10:22 AM
__________

Monsieur de Sans-Foy dijo...
LOU, querida:

No me regañes precisamente ahora, cuando estoy prestando un servicio a John Bull.

Supongo que tendrás en perspectiva un fin de semana más bien tedioso, todo bridge y rododendros, ahora que ese enloquecido de Rainer se marcha a las regatas de Sant Urce, o como se escriba, llevándose a McGrog con él...

¡Un fin de semana sin McGrog!. ¿Podrá Parsons Manor sobrevivir a tan dura prueba?
Supongo que sí, por pura inercia McGroguil.

Sé que te apetecerá como un cocktail de polvos matapulgas, pero... ¿te importa si me presento ahí este weekend con el conde Béla Dubrovnick?
No quiero engañarte: no es muy divertido. Pero tampoco molesta.

Chica... No sé dónde llevarlo ya. Quizá los aires del campo le animen.
Hazlo por Inglaterra.

Yours faithful

Eugène de Sans-Foy

10:37 AM
__________

Ebenezer McGrog dijo...
Como sabes, Rose, debo ausentarme unos días de Parsons Manor. El prometido de Milady, aquejado de un llamativo frenesí por los deportes acuáticos, me ha embarcado –literalmente- en una aventura en el sur del continente cuyo desenlace se presenta incierto, sobre todo si tenemos en cuenta que viajaremos acompañados por el pequeño Arnold.

Otro asunto ocupa ahora mi atención: Milady me acaba de comunicar que se espera este fin de semana la visita de Monsieur de Sans-Foy, acompañado esta vez por el Conde Bela Dubrovnik y...Porridge. ¿Puedes creer que mi hermano Mordecai, con ocasión de un viaje de trabajo a los Cárpatos, entabló cierta amistad con el Conde? Te prevengo de que procede de una antigua familia centroeuropea y, pese a sus exquisitos modales, guarda ciertas costumbres que pueden chocar inicialmente con los hábitos de la aristocracia británica. Recuerda a la Sra. Muffwater que el invitado tolera mal los ajos debido a la gastritis, y ten en cuenta que sus frecuentes accesos de migraña aconsejan que los cortinajes de su habitación permanezcan cerrados durante las horas de sol. Ah, se me olvidaba: cuando den las doce de la noche, procura encerrarte en tu habitación y... descansar bien. Te espera bastante ajetreo en estos días, Rose: cuídate mucho.

1:44 PM
__________

Rose Downstairs dijo...
Humm… el Conde Bela Dubrovnik, ese excentrico personaje del que dicen que no puede ingerir más que líquidos debido a los braquets metálicos tamaño king-size que le ha colocado su odontólogo para intentar que sus dientes queden dentro de su párvula boca y Porrigde, que seguro que viene con ganas de jarana. Voy a ver cómo están las existencias de orfidal en el botiquín. Y las de tanagel también que a Porrigde la ansiedad sexual al único sitio al que le conduce es al retrete y con una reiteración exasperante.

3:48 PM

miércoles, 14 de abril de 2010

LA LLAMADA DEL SOMORMUJO



Ebenezer McGrog dijo...
De vez en cuando, el sol se abre paso entre las veloces nubes y arranca jirones de luz a las faldas de los montes. La tierra parece despertar, y los pardos y grises ceden su lugar por un instante al resplandor verde de la grama y al brillo dorado de las aulagas. El viento llegado del mar barre las laderas y va sacudiendo los brezales, cuyo susurro se mezcla con el rumor de los riachuelos que descienden a los valles. Y así transcurre la tarde, mientras las águilas dibujan lentos círculos en el cielo, muy a lo alto, sobre los lagos oscuros, sobre los bosques y las colinas entreveradas de antiguas piedras. Escocia, Rose. Escocia. Quizás... Vaya, más de las doce y aún no he inspeccionado las cocheras.

12:08 PM

domingo, 11 de abril de 2010

ST. CRISPIN'S DAY





Ebenezer McGrog dijo...
Oh, Señor, ilumina mis pasos en este amanecer de zozobra. Presagios funestos asedian mi ánimo: he soñado que unos diablos con las caras pintadas de azul y púrpura devoraban las entrañas de un ángel blanco. Pugnan en mí fuerzas contrarias: la lealtad y el orgullo frente a... ¿Frente a qué, Ebenezer?

Si hemos de morir, ya somos bastantes
Para causar una pérdida a nuestro país; y si hemos de vivir,
Cuantos menos hombres seamos, mayor será nuestra porción de honor.
¡Dios lo quiera! te lo ruego, no desees un solo hombre más.
Por Júpiter, no codicio el oro,
Ni me importa quién se alimente a mi costa;
No me angustia si los hombres visten mis ropas;
Esos asuntos externos no ocupan mis deseos:
Pero si es pecado codiciar el honor,
Soy la más pecadora de las almas vivientes.
No, creeme, primo, no desees un solo hombre de Inglaterra:
¡Paz de Dios! no perdería un honor tan grande
Como el que un solo hombre creo que me arrebataría
por lo que más deseo. ¡Oh, no pidas uno solo más!
Proclama, en cambio, Westmoreland, por mi ejército,
Que el que no tenga estómago para esta pelea,
Que parta; se redactará su pasaporte
Y se pondrán coronas para el viático en su bolsa:
No quisiéramos morir en compañía de un hombre
Que teme morir en nuestra compañía.
Este día es la fiesta de Crispiniano:
El que sobreviva a este día y vuelva sano a casa,
Se pondrá de puntillas cuando se nombre este día,
Y se enorgullecerá ante el nombre de Crispiniano.
El que sobreviva a este día, y llegue a una edad avanzada,
Agasajará a sus vecinos en la víspera de la fiesta,
Y dirá: ´Mañana es San Crispiniano´.
Entonces se alzará la manga y mostrará sus cicatrices
Y dirá, ´Esta heridas recibí el día de Crispín´.
Los viejos olvidan: y todo se olvidará,
Pero élrecordará con ventaja
Qué hazañas realizó en ese día: entonces recordará nuestros nombres.
Familares en sus labios como palabras cotidianas
Harry el rey, Bedford y Exeter,
Warwick y Talbot, Salisbury y Gloucester,
Se recordarán como si fuera ayer entre sus jarras llenas.
El buen hombre contará esta historia a su hijo;
Y nunca pasará Crispín Crispiniano,
Desde este día hasta el fin del mundo,
Sin que nosotros seamos recordados con él;
Nosotros pocos, nosotros felizmente pocos, nosotros, una banda de hermanos;
Porque el que hoy derrame su sangre conmigo
Será mi hermano; por vil que sea,
Este día ennoblecerá su condición:
Y los gentileshombres que están ahora en la cama en Inglaterra
Se considerarán malditos por no haber estado aquí,
Y tendrán su virilidad en poco cuando hable alguno
Que luchara con nosotros el día de San Crispín.

9:07 AM
__________



Rose Downstairs dijo...
Milady Louella, no es por preocuparla pero he de decirle que durante toda la noche he estado oyendo extraños sonidos en la habitación del Sr. McGrog. Bien parecía que toda la plantilla de los "all-blacks" estuviera dentro. Y por si tuviera algo que ver le advierto que faltan "Gladiator" "Amanecer Zulú" y la colección de la serie de dibujos animados "Autos Locos" de nuestra colección de vídeos.

9:55 AM
__________

Ebenezer McGrog dijo...
Señor, me permito indicar que la presencia del criado de Monsieur de Sans-Foy a bordo de una de las embarcaciones hubiese hecho aconsejable el envío de observadores internacionales.
¿Cómo prefiere Su Excelencia que estibemos el codillo y las botellas de Schnaps? Una correcta distribución de pesos puede ser factor decisivo.

10:31 AM
__________



Wilbur Porridge dijo...
Ahí está el viejo McGrog más tieso aún de lo acostumbrado, el diablo lo confunda. Tan erguido que si se le atara una vela podría servir de mástil y hacer inútiles los remos. Observo que los bordes de nuestra embarcación están llamativamente cerca del agua, y de hecho amenaza con hundirse cuando el señor y yo embarquemos. Espero que ese pícaro de Neddy no se haya pasado con la cantidad de plomo que le encargué acoplar a la quilla.

11:36 AM
__________



Monsieur de Sans-Foy dijo...
LA REGATA (I)


Lou, darling:

La de hoy ha sido la carrera más extraña que he visto (a excepción quizá de mi paso por Cambridge)

Había bastante espectación a orillas del río, incluído el camión de los helados y una oficina flotante de la casa de apuestas Earthwin&Fire.

Tras saludarnos caballerosamente, tomamos posiciones en nuestros botes, y nos disponíamos a partir cuando Porridge observó que el bote de Rainer tenía un cablecito enganchado al timón.
Echamos un vistazo y, en efecto, el tal cablecito estaba sujeto a un yunque de herrero de 200 libras.
Subsanado el problema, volvimos a nuestras posiciones, pero esta vez fue McGrog quien observó que nuestro bote estaba escorado a popa: en efecto, un análisis minucioso reveló un agujero de media pulgada en el casco, por donde embarcábamos agua a gran velocidad.
Un corcho de Champagne dio la medida exacta del problema, al tiempo que nos daba la ocasión de brindar por la honestidad de nuestras tripulaciones.
(Ese diablo de Arnod Fitzwilliam tiene mucho que explicar).

Lady Raspa –única entre los presentes que lleva revólver- dio al fin la salida, y nuestras proas surcaron las aguas como la tijera del sastre corta la finísima seda. Osea: chapuceramente y a trompicones.

(SIGUE)

12:09 PM
__________



Ebenezer McGrog dijo...
Tratando de ser imparcial, Milady, el hecho de que Porridge suministrara a Monsieur una carta de navegación correspondiente a la Gran Barrera de Arrecifes quizás haya podido ejercer cierta influencia en los desconcertantes cambios de rumbo de la embarcación contraria. Si a ello añadimos la misteriosa desaparición de la mayoría de sus remos y el homérico despliegue de facultades del barón von Drahthaar-Schnauzer, que en algunos momentos parecía dispuesto a invadir Rusia, nadie puede extrañarse del resultado final.

12:58 PM
__________



Monsieur de Sans-Foy dijo...
LA REGATA (y II)

Habíamos avanzado un buen trecho cuando observé que el equipo contrario estaba tomándonos la delantera.
Me volví para dar aliento a Porridge y lo ví lidiando con un sedal que lo ataba por la cintura a un árbol de la orilla. (Ese pequeño monstruo de Arnold Fitzwilliams me las pagará todas juntas)
Afortunadamente, nunca salgo sin mi excelente navaja Nowill & Sons, que liberó a Porridge de sus ataduras terrenales.
Pronto alcanzamos la popa enemiga. Tu prometido, con su ridículo sombrerito tirolés, remaba con el frenesí de un fogonero teutón, y el rostro de escarlata de McGrog era visible a varias millas.

Aquí es cuando sucedió:

Estaríamos a una milla de la meta, y la bruma cubría por completo las aguas del Cam. Habíamos dejado atrás a nuestros rivales cuando, de pronto, sentí que los remos cortaban sólo aire.
Siendo, como soy, poco propicio a creer en hadas madrinas y canoas voladoras, miré a mi alrededor y vi que estábamos varados sobre algo, y que ese algo nos sostenía pacificamente a una yarda del agua.

La niebla se hacía más y más densa, pero no tanto como para no ver que McGrog, Rainer y su sombrerito habían vuelto a rebasarnos.
(Por algún extraño efecto óptico, McGrog daba la impresión de ir remando en sentido opuesto a su amo… cosa de todo punto imposible, pues la embarcación avanzaba al ritmo de los frenéticos bufidos del barón)

¿Y qué diantres sucedía con nosotros?
Nuestros remos no tocaban el agua. Estábamos suspendidos sobre una cosa negra y dura como el lomo de una maldita ballena fluvial.
Y allí seguíamos cuando Rainer entonó sus Mugidos Victoriosos. (Hace falta ser muy teutón para llevar una trompa de caza en un bote de remos)

En fin, querida…
Sigo sin saber qué diantres ocurrió... pero la Victoria -esa golfa voluble- es toda suya.

Cuando se disipó la niebla, flotábamos pacíficamente sobre el río como una maldita boya. Ni rastro del cachalote fluvial que nos secuestró.

Porridge –qué muchacho éste- daba tales vítores a los ganadores, que a punto estuvimos de volcar.
Me complace ver cómo el fair play ha arraigado en sus costumbres plebeyas. Decididamente, querida, y digan lo que digan… creo que somos una buena influencia para el servicio.

1:26 PM
__________



Arnold Fitzwilliams dijo...
Te aseguro, tía Lou, que yo no sé nada de una regata Es cierto que quizás haya podido comerme todo el pastel de arándanos sin darme cuenta, ahora no lo recuerdo bien pero es cierto que ha podido suceder. Siempre estáis diciendo que los niños deben comer mucho para estar fuertes, y puede ser que no me acuerde de si comí el pastel a causa de la debilidad que me impide pensar. Una vez el Sr. Lomax nos dijo en clase algo sobre la falta de manesio y el celebro, es posible que mi cuerpo no tuviese mucho manesio y me obligara a coger ese pastel. Y también el helado de limón, sí. Y algunas galletas de jengibre. Pero vuelvo a asegurarte que no tengo nada que ver con lo de la regata.

2:47 PM
__________

Louella Parsons dijo...
Mi querido SANS-FOY, cuánto lamento que no lo hayas logrado.
¿Qué ha ocurrido? Estaba convencida de tu victoria.

Nunca imaginé que Rainer pudiera defenderse en un asunto deportivo y mucho menos que supiera lo que era un remo.

Según me cuentan, remó y luchó con vehemencia, algo que se me antoja casi remoto en mi Rainer, pero ahora todo me cuadra.
Ayer su entusiasmo por la competición era tal que llevó el asunto a la categoría de acontecimiento, algo perfectamente exagerado, corriendo detrás de McGrog por todos los pasillos de Parsons Manor embutido en los calzones del primo James dándole instrucciones sobre cómo debían diseñar la estrategia ganadora.

The day after está siendo algo distinto, querido.
El entusiasmo ha ido declinando a medida que los dolores y la insolación han ido apareciendo cruelmente en el maltrecho cuerpo de Rainer.

Querido, no sabes cómo me estoy riendo. Lo observo recostado en el chaise-longe, con la cara roja por el implacable sol inglés y con su sombrero verde tirolés (que aun no se ha quitado) y me recuerda a un rábano gigante. No se lo digas, el pobre necesita ahora nuestro apoyo.

7:57 PM
__________

Monsieur de Sans-Foy dijo...
Lou, querida:

Quítale ese sombrero aunque sea con forceps. Probablemente el sol le ha hinchado la cabeza -ya de por sí magnífica- y el fieltro se ha encajado sobre ella como la caca de paloma sobre la cúpula de Saint Paul.
Libera su cerebro antes de que sea tarde.
Por cierto ¿Tienes idea de dónde será la prueba continental a la que asistirá con McGrog?
(Perry Lacoste dijo algo de un lugar llamado Sant Urce... no tengo ni idea de dónde cae).

8:15 PM
__________

Rose Downstairs dijo...
No, Sr. McGrog, no es que padezca el "mal del hombre lobo" de repente. Lo que tiene no es vello rebelde, sino decenas de sanguijuelas adheridas por toda la superficie corporal.

8:22 PM

sábado, 10 de abril de 2010

MAÑANA ES EL GRAN DÍA



Wilbur Porridge dijo...
Querida Rose.

Te supongo enterada de la carrera a la que el señor von Drahthaar-Schnauzer y mi señor se han desafiado, y en la que McGrog y yo nos hemos visto accesoriamente implicados. Será, como puedes suponer, una competición homérica y un hermoso ejemplo de las altas cotas que se pueden alcanzar cuando el esfuerzo humano es estimulado por el afán deportivo de superación. He sido informado, además, de que una vez que el señor von Drahthaar-Schnauzer y McGrog hayan ganado la liza (pues cualquier otro resultado es, desgraciadamente, impensable) serán invitados por el Foreign Office a una segunda eliminatoria que tendrá lugar en el continente. Y he pensado que podría aprovechar esta circunstancia para llevarte a conocer la hermosa posada de Yorkshire de la que te he hablado en alguna ocasión precedente. Es esta la temporada ideal para visitar la comarca, pues los árboles muestran orgullosos sus nuevos brotes tras haber conseguido superar el invierno y las flores se encargan de decorar los campos con sus vistosos colores, todo lo cual es delicioso de contemplar para almas delicadas como la tuya. Y por la noche, una vez satisfechos nuestros espíritus, podremos reconfortar nuestros cuerpos con las comodidades que ofrece la mencionada posada, tales como su excelente cocina y su bodega. Tuyo afectísimo.

W.

11:34 AM
__________



Louella Parsons dijo...
Mi querido SANS-FOY,

Je suis desolée
Lamento decirte que no podré asistir a vuestra emocionante competición de remo.

Sé que no me lo perdonarás nunca pero tengo una jaqueca terrible y apenas me tengo en pie.
Seguro que las agotadoras jornadas con los Forrester tienen que ver con mi penoso estado.
Rose me atiende con mucha devoción y ha mandado que me preparen alguna pócima reparadora para estas ocasiones tan desagradables.

Me alivia pensar que al menos Parsons Manor se quedará vacía y en silencio porque hasta mamá ha decidido acercarse a veros cuando se ha enterado de que asistirán lady Raspa y Camila.

Al fin Rainer ha consentido llevar los calzones adecuados que, en este caso, serán los de mi primo James aunque insiste en ponerse su gorro tirolés.
Es horrible su nulo sentido del ridículo -en nombre de la tradición de los Metternich, me dice con una insólita altivez-, es horrible, querido, lo sé, pero hoy me siento incapaz de persuadirle.

Pensándolo bien, quizás sea providencial mi penoso estado. ¿Cómo podría soportar las sonrisitas de Mary Tipton y sus patéticas y feísimas amigas cuando vean a Rainer de esa guisa?

McGrog se ha despedido de nosotras con una elocuente y muda súplica de ayuda mientras se dirigía resignado a las aguas heladas del Cam.

12:13 PM
__________

Monsieur de Sans-Foy dijo...
Lou, my dear:

Tu jaqueca parece tener un sentido extraordinariamente diplomático de la oportunidad, pues te librará del incómodo papel de balsamo de las heridas y paño de las lágrimas del perdedor... que no seré yo.

Lo de nuestra regata va viento en popa. Ayer me pasé el día entero correteando por el jardín en paños menores y dándome vigorosas fricciones con linimento. Conducta ciertamente anómala, pero que he he visto repetir a menudo a nuestros amigos deportistas.
La sensación es gratificante, pero el olor, desagradable.

Por su parte, el bueno de Porridge irradia felicidad.


¡Qué muchacho, éste!
Reconforta, en estos tiempos de molicie y vicio, encontrar tan acabada muestra de lealtad entre el criado y el amo.
Acabo de oírle canturrear ¡Oh, Danny boy! por la cocina, mientras hace sus preparativos.
He echado un subrepticio vistazo a la cesta del picnic: Como es propio de él, no ha descuidado un detalle de nuestra intendencia, además de acarrear vajilla suficiente como para alimentar al 3º de Húsares del Rey.
(Curiosa me resultó la presencia en la cesta de adminículos tales como un gran berbiquí y varios escoplos... pero la técnica con la que Porridge fabrica sus deliciosos cócteles ha sido siempre un misterio para todo el mundo).

¿Sombrero tirolés, dices? (¡Dios Santo!... Estos boches no tienen remedio).
No le quites la ilusión a tu Rainer. Es un muchacho noble, aunque tosco.
Lo superará.

Eugène de Sans-Foy

12:37 PM
__________

Rose Downstairs dijo...
Estimado Wilbur:

por causas ajenas a mi voluntad me será imposible asistir a esa molicie de músculo y sudor que habéis preparado para este fin de semana. Mis obligaciones como persona de total confianza de Milady Parsons me lo impiden. Además, no voy a engañarte, no he ido a la peluquería desde mi transformación en aquella encarnación libidinosa de catwoman con plumero y como bien sabes la coquetería es uno de mis puntos débiles. Una gobernanta luxury class al servicio de la legendaria mansión de los Parsons no puede presentarse en público sin lavar y marcar como si fuera una de esas progres españolas con cargos de cuota que tan de moda están hoy en día. Y a propósito de marcar te advierto que he mandado cambiar la combinación de mi, digamos, cinturón de seguridad personal.

Rose Downstairs, gobernanta luxury-class cordon bleu de Parsons Manor en Parsonsville condado de Parsonshire.

4:05 PM
__________



Rose Downstairs dijo...
Sr. McGrog, ¿puede decirme exactamente para qué es ese motor fueraborda Suzuki DF40 de 4 tiempos, 3 cilindros y capaz de desarrollar hasta 36,8 kW de potencia máxima que está semioculto en el saloncito-biblioteca de bolsillo?

4:12 PM

viernes, 9 de abril de 2010

TIEMPOS MODERNOS



Ebenezer McGrog dijo...
Aprendí de mi abuela Angharad que el deporte es algo más que un simple juego, Rose: es un desafío. Dada la natural dejadez del barón von Drahthaar-Schnauzer debo ocuparme personalmente de su equipamiento para la importante cita del domingo. Ante todo, la indumentaria: no concibo la celebración de una regata en territorio británico si los contendientes no visten de manera apropiada, y en este caso, la presencia de caballeros a bordo exige un respeto aún mayor por las normas de etiqueta. Los calzones de remar de Lord Parsons andarán por algún lado. Ya sé que el prometido de Milady ocupa el espacio equivalente al de tres difuntos duques, pero no podemos consentir que la comodidad prevalezca sobre la compostura: la victoria sólo sonríe a los que saben sufrir. ¿El fin de semana se presenta caluroso a orillas del Cam, dices? No importa. Los privilegios de cuna deben rendir tributo al espíritu de sacrificio porque sólo así podrá cundir el ejemplo entre las clases inferiores. Quiero todos los botones de la camisa del barón debidamente repasados con especial refuerzo para el del cuello, que suele salir disparado a causa de la presión. Y la pechera, bien almidonada.

11:14 AM
__________



Rose Downstairs dijo...
¡Dios Santo! Qué mal se cosen estos nuevos tejidos con los que fabrican ahora las prendas acuáticas. El hilo no hace otra cosa que enredarse entre las escamas. Y esta etiqueta por fuera…¡dónde se habrá visto! Nada, nada, el "Speedo" este va hacia dentro.

6:10 PM

jueves, 8 de abril de 2010

¡DUELO DE TITANES!




Monsieur de Sans-Foy dijo...
Querida, ¡es la guerra!

Por si aún no te lo ha contado ese gentil pasmarote que tienes por prometido, tu Rainer y yo vamos a vernos las caras en el terreno del honor.

Estábamos trasegando unas pintas con los muchachos, cuando apareció Perry Lacoste, nuestro hombre en el Foreign Office. Venía acalorado y rozagante, como una langosta a medio cocer. Se plantó entre ambos y dijo que tenía que hacernos una proposición. Eso, generalmente, implica varias rondas extra, así que todos le escuchamos con atención.

Por lo visto, los de Asuntos Exteriores, siempre ocupadísimos, están organizando un concurso internacional de remo en no sé qué lugar del Continente.
Y conociendo nuestro brillante, aunque remoto palmarés deportivo, Perry nos proponía a Rainer y a mí para representar a la Gloriosa Albión en la modalidad de “dobles”.

Yo, que llevaba tres pintas de ventaja, iba a comenzar los hurras de rigor, cuando ese demi-allemand que tienes por novio me pasa el brazote por los hombros y, echándome un aliento espeso como el choucroute, me dice que “espera que esté a su altura”. ¿A su altura, yo?, ¿un Sans-Foy de la Tour de Sans-Foy?
Que me saque tres pulgadas y cincuenta libras de peso no le da derecho a semejantes confianzas.

-¿Y quién está a tu altura, según tu opinión, ogro de la Selva Negra?

-Alguien que tenga hombros. McGrog, por ejemplo.

-¿Ah, sí?

-Ah, sí.

(Las pintas comenzaban a rebelarse en mi interior)
-¿Pues sabes lo que te digo? Que Porridge y yo podemos daros una buena tunda a tí y a tu McGrog, con una mano atada a la espalda.

-Te dispenso de lo de la mano. Por lo demás, trato hecho: el Domingo en el Cam.

-Hecho. Y con cincuenta guineas de por medio. (aquí tragó saliva, el muy tacaño)

En fin, querida, eso es lo que hay. No tengo dudas sobre el resultado: en cuanto se lo comuniqué a Porridge, ví ese brillo de emoción en sus ojos que significa “ganaremos”.
No hagas planes de baile para la semana que viene. No te admitirán en ninguna parte con un fulano que huele a linimento.

10:27 AM
__________

Wilbur Porridge dijo...
¡Una competición de remo! ¡Y nada menos que contra el prometido de Miss Parsons! De todas las ideas descabelladas que tanto atraen al señor esta es sin duda la más absurda. La afición del señor por el ejercicio físico es perfectamente descriptible, y el señor Rainer parece capaz de ponerse a remar y no parar hasta Jutlandia.

Ahora que lo pienso, todo esto explica los pantalones ajustados, tan alarmantes, que ayer el señor escondía precipitadamente en el cajón superior de la cómoda. Personalmente no tengo nada contra el agua entendida como elemento estético del paisaje, pero me inquieta su proximidad.

11:14 AM
__________



Arnold Fitzwilliams dijo...
Hamigos, la casa esta vastante bien. Ay mayores por todas partes no son muy interesantes pero ay muchos arboles y sitios para cabañas y lugares parecidos. Tanvien ay un lago y un rio vosques, cabayos uno es salbaje cavras y mas animales tanvien por todas partes. Todo es vastante grande y tiene escondites y sitios misteriosos, alomejor puedo inbitaros. El biejo McGrog tiene una gaita berdadera, el otro dia la cogi solo queria soplar un poco pero todo el mundo empezo a dar gritos. creo que puede que el biejo McGrog me llebe a pescar truchas cuando se le pase el malumor. Mi tia me a castigado sin postre por morder al gato, es un animal ravioso que me hiba a morder tanvien y yo solo me defendido.

Arnold

parsons Manor

2:27 PM
__________

Rose Downstairs dijo...
A Mister Jeffrey Betman, agente acreditado de la casa de apuestas, autorizada por su Graciosa Majestad, Earthwin&Fire

Distinguido Mr. Betman. STOP. Enterada envite remero por parejas Sans Foy-Porridge vs von Drahthaar-McGrog. STOP. Ruego acepte 50 guineas por victoria francoirlandesa. STOP. Otras 50 guineas por victoria germanoescocesa. STOP. Y 50 más por empate. STOP. Saludos a mi hermana Anna y sobrinitos Claire, Stuart, Dexter y Julen. STOP. Rose Downstairs.

(Nunca entendí por qué mi sobrino pequeño se llama como el señorito de la casa de los Anazugasti-Arana de Apatamonasterio donde serví y tantas veces me visitaba mi hermana Anna. Un capricho, sin duda).

7:00 PM

miércoles, 7 de abril de 2010

ADIÓS, ADIÓS... HASTA PRONTO



Louella Parsons dijo...
Mi querido SANS-FOY, cuánto te he echado de menos estos interminables días en los que la desgracia se adueñó de Parsons Manor.
Me he sentido terriblemente desdichada y tú, una vez más, me has abandonado como a un perrito indefenso para irte a ese horrible Club de caballeros que emplean su tiempo en la agotadora tarea de no hacer nada.
La única que ha salido indemne de la insufrible estancia de los Forrester entre nosotros ha sido mamá, que lejos de sentir alivio, volvió a invitarlos con insistencia, presa de una inusitada admiración hacia todo lo que provenga de América desde que leyó en Vanity Fair que en Boston celebran la fiesta del rododendro para recibir la primavera.
McGrog y papá palidecían mientras oían a mamá planificando el verano con Endora con una elocuencia y soltura hasta ahora desconocida en ella.
Querido, si supieras con qué insultante lentitud empacaron sus baúles.

10:56 AM
__________

LOU, dear. Me preocupa lo de Mamá Parsons.
La demencia senil no es rara en la familia: acuérdate de la tía abuela Guillermina, que empezó a mascar tabaco a los ochenta. O el primo Clarence, que, al poco de jubilarse, se afilió al Partido Laborista...
(Bueno, lo del primo Clarence era un caso crónico: hasta que ingresó en el ejército no hubo forma de convencerle de que los pantalones deben llevarse SIEMPRE con la bragueta por delante).

En fin, espero que Lady Parsons no recaiga. De otro modo, y descartadas las compotas medicinales, te sugiero que la envíes una temporada a tomar las aguas a uno de esos balnearios caros del Continente.
(Qué diantres... Para algo tiene que servirle el dinero a Rainer)

Por lo demás, puedes estar tranquila:
Perry Lacoste, nuestro hombre en el Foreign Office, ha colocado las fotografías de los Forrester entre las de los ladrones del tren de Glasgow.
Si vuelven, no pasarán de Portsmouth.

viernes, 2 de abril de 2010

MARY TIPTON RONDA EL FUERTE


(Miss Mary Tipton -en un día bueno-)

Wilbur Porridge dijo...
Hoy ha vuelto a aparecer, y es la tercera vez esta semana, Mrs. Mary Tipton en casa, y el señor ha empleado el protocolo habitual en estos casos que ha funcionado con la exactitud de un reloj suizo. De este modo Mrs. Tipton ha sido conducida al gabinete verde, donde se le ha proporcionado un té con una generosa dotación de pastas, mientras el señor se marchaba discretamente por la puerta de servicio. Mrs. Tipton parece funcionar, si se me permite la comparación, como una caldera que con cierta regularidad requiere aliviar su carga de vapor para evitar un estallido repentino, y de modo similar Mrs. Tipton necesita periódicamente aligerar su amplísimo repertorio de información. Esta información no sólo incluye las más sorprendentes noticias de la sociedad, sino también avanzadas teorías políticas, pues Mrs. Tipton es una persistente defensora del acceso de las mujeres al sufragio, algo que, en su opinión, acabará con todas las guerras que afligen al mundo al ser éstas una expresión del carácter de los hombres que no dejan de ser, también en su opinión, unos niños grandes.

En general el señor comprende y simpatiza con esta necesidad perentoria por parte de Mrs. Tipton, pero prefiere delegar en otros la tarea. Hoy Mrs. Tipton, compatibilizando con destreza la difusión de noticias con la ingestión de pastas, me ha puesto al día sobre los avances del movimiento sufragista, y me ha proporcionado unas octavillas en las que de un modo vehemente y no exento de faltas de ortografía se anunciaba el advenimiento de una revolución que llevará al poder al proletariado oprimido, que se encargará de instaurar un reino de justicia y felicidad en la tierra. Y a mi me resulta difícil imaginar al proletariado oprimido de, digamos, Whitechapel instaurando un reino de justicia y felicidad en la tierra, pero me he abstenido de manifestar mis dudas a Mrs Tipton, porque sé por experiencia que esto no habría hecho más que prolongar su estancia hasta horas avanzadas de la noche.

10:07 AM
__________

Ebenezer McGrog dijo...
Milady, una vez efectuadas algunas comprobaciones discretas acerca del incidente acontecido durante la cena de ayer, cúmpleme informarle de los siguientes extremos:

Primero.- A resultas del incidente, Lady Hornimans sufrió la pérdida de un molar superior por impacto de la pieza contra un objeto sólido, cuya naturaleza no pudo ser verificada en unos primeros instantes presididos por la confusión.

Segundo.- La colisión se produjo mientras Lady Hornimans masticaba su ración de faisán relleno. Como dato anecdótico, cabe añadir que el molar en cuestión era el último de los de su clase subsistente en la mandíbula superior de la dama, tal como pudo verificar in situ Sir Wilcock Pumpkins.

Tercero.- El objeto causante del percance fue extraído por Sir Wilcock de la encía de la afectada con el tenedor de trinchar, no sin alguna dificultad, tras lo cual fue identificado de modo fehaciente como un fragmento de plomo.

Cuarto.- Dicho fragmento, en contra de lo inicialmente conjeturado, no procede de la munición empleada por el prometido de Milady para cazar al ave. Una vez despojado el objeto de los restos de faisán y encía, y efectuado un segundo y minucioso examen, podemos afirmar con un margen de error despreciable que se corresponde con la pierna izquierda de un soldado del 42nd Black Watch y pertenece a una serie fabricada en Londres por Plowdey&Sons hacia 1890.

Quinto.- Esta mañana, una inspección detenida del parque del lago ha permitido localizar una cabaña, recientemente construida a media altura en uno de los cedros del Líbano, a la cual se accede por medio de una escala de cuerda de tacto pegajoso y en deficiente estado de conservación. Tras un laborioso acceso el recinto, se han hallado en el interior de un hueco del tronco varios objetos de variada condición y procedencia, aún pendientes de inventario, entre los cuales figura, por lo que ahora interesa a esta investigación, un soldado cojo de su pierna izquierda que corresponde a la indicada unidad de infantería y casa fabricante.

Sexto.-Efectuada una inspección en las colecciones de soldados de plomo de la biblioteca se observa un hueco en la sexta fila del segundo batallón del Black Watch. Los numerosos indicios acumulados permiten afirmar categóricamente: a) que dicho hueco estaba ocupado hasta fechas muy recientes por la figura coja encontrada en el árbol; b) que, por su tamaño, las huellas de manos presentes en la vitrina donde se guarda la colección pertenecen a un niño, y tienen el mismo tacto pringoso que el que está presente en la cuerda de acceso a la cabaña.

Todo lo cual pongo en conocimiento de Su Excelencia por si pudiera servir de fundamento a las medidas que, en su caso, proceda adoptar.


Ebenezer McGrog
Mayordomo de Parsons Manor

11:39 AM
__________

Rose Downstairs dijo...
Querido diario:



como te iba diciendo, la causa de mi súbita transformación en mujer-objeto parece que está en una reacción hormonal incontrolada producida por la ingesta del forraje-muesli hiposulfatadito, que Sir Wilcock Pumpkins produce en su laboratorio secreto clandestino, con el mastocarpus metabolizado a través de los poros dérmicos de mi piel. Adivinar cómo fue a parar el forraje-muesli a mi estómago es muy sencillo si tenemos en cuenta que esa criatura llamada Arnold Fitzwilliam andaba cerca de mi desayuno esa mañana. El caso es que aunque le encontré un fuerte sabor a heno me lo tomé todo. Y entonces fue cuando pasó. La verdad es que apenas logro recordar borrosos pasajes. Recuerdo que cuando me dirigí hacia un espejo para ver qué me ocurría me topé con la mirada fija del Sr. McGrog, quien no cesaba de musitar unas palabras apenas audibles que parecían una antigua plegaria. "Tienes una misión, Ebenezer, muchacho. Inglaterra espera." creo que repetía una y otra vez como poseído ante una visión arrebatadora. Luego apareció mi señorita Lady Parsons quien a la vista de lo que pasaba corrió deprisa a alertar a Monsieur de Sans-Foy, que en ese momento se encontraba de visita en Parsons Manor. Fue Monsieur, luego me enteré, quien decidió que había que apelar a la ciencia y a la religión a partes iguales., porque no tenía claro si era un caso de posesión diabólica o una reacción alérgica. El caso es que avisó a Sir Wilcock Pumpkins y al reverendo Padre McNamara, quienes llegaron casi a la par. Sir Wilcock lo tuvo claro desde el primer momento, seguramente porque ya se había percatado de la sustracción del forraje-muesli hiposulfatadito llevada a cabo por el pequeño diablillo Fitzwilliam. Pero entonces fue cuando el Padre McNamara, dándose cuenta de que se le escapaba una preciosa oprtunidad de hacer una "rave-session" de exorcismo, sacó su hisopo cromoniquelado de percusión sónica y se dispuso a aplicarme una sacudida con el potente artilugio. Yo gritaba mientras intentaba zafarme del poderoso abrazo paralizador del atlético Monieur, pero nada podía hacer sino extenuarme cada vez más. Fue el Sr. McGrog el que logró contener el ataque del Padre McNamara a la espera del retorno de Sir Wilcock, quien había ido en busca de una jeringuilla hipodérmica para inocularme un vial de solución salinosa baja en colesterol que solía llevar encima en su riñonera de primeros auxilios. La situación parecía estar controlada, pero entonces se oyó a la cocinera Kiti-Chen reprochar airada a la mujer del mozo de cuadras alguna zalagardada de su niña al grito de "mira lo que hace la guarra de tu hija". ¡Dios santo! Esas palabras espolearon de manera extraordinaria al Padre McNamara. "¡Dejadme solo con el anticristo! ¡A mi las legiones del Señor!" comenzó a gritar como un poseso mientras balbuceaba unos latinajos ininteligibles. Monsieur intentó placarle infructuosamente y yo sólo podía repetir "¡Por favor, con el hisopo en la cabeza no!" Suerte que en ese momento apareció Sir Wilcock y logró clavarme la jeringuilla con el antídoto justo en el brazo. Afortunadamente ya pasó todo, aunque todavía hay un ligero riesgo de vuelta a la transformación. Quién sabe si tendré que llevar esta fiera desatada dentro de mi el resto de mis días, querido diario. Quién sabe si podré volver a ver el deseo incendiando cuerpo de varón. ¡Quién lo sabe! ¡Quién!

4:36 PM

jueves, 1 de abril de 2010

EL PADRE McNAMARA


Monsieur de Sans-Foy dijo...
¡Rayos y truenos, LOU...
me has hecho una buena jugarreta!

¿Cómo diantres no me avisaste de que el padre McNamara estaba camino de Londres?
Ese oráculo de santidad ha estado dos días instalado en mis apartamentos, después de espantar de allí a Porridge, que le teme como al cólera morbo:

-¡Largo de aquí, Wilbur Fineas McCaulin! Mientras esté yo, no necesitaremos de tus servicios. Puedes ocuparte de tu otro Señor... Ya sabes: el de las patas de cabra.

Apareció a eso de las siete, con una maleta muy pequeña, de la que sacó una botella muy grande.
-¿Tienes algo para mojar con esto, muchacho? Algo menos podrido que tu alma, se entiende...
Asombrosa capacidad para trasegar Borgoña, untar paté y convencerte de que eres un disoluto y un imbécil, todo en unidad de acto, sin pausas publicitarias.

Sí... a veces pienso que sería una ventaja haber nacido anglicano, como todo el mundo, y que confortase mi espíritu alguien como el reverendo Foxtrott... más empalagoso que un caramelo de malvavisco, pero que no da collejas mientras habla.

El padre McNamara...¡Gran persona! Menos mal que sólo vino por un par de días, hasta que sacasen de la cárcel a no sé quien.
Si Jesús hubiese tenido allí al padre McNamara, Barrabás no habría salido de rositas; eso, te lo seguro.

10:17 AM
__________

Louella Parsons dijo...
SANS-FOY dear, me es imposible escuchar ahora tus habituales lamentos matutinos.

Te atenderé en el té de la tarde durante la partida de bridge.

10:34 AM
__________

Rose Downstairs dijo...
Querido diario:

afortunadamente ya pasó lo peor. No se si alguna vez volveré a tener mi antigua apariencia, pero por lo menos me he librado del voluptuoso cuerpo en el que me he visto atrapada durante las últimas horas. Sólo la ciencia que atesora la gran cabeza de Sir Wilcock Pumpkins, en el sentido más exacto pues de todos es conocido que cuando el Sir aparece por la tienda de sombreros de "Wallace Madhatter & Sons" para comprar los modelitos para la temporada de carreras de caballos en Ascott le ponen alfombra roja, pues únicamente su pericia y sabiduría, como te iba diciendo, logró que volviera a ser exactamente como se espera de una reputada, pero casta, gobernanta luxury-class de cualquier mansión decente de las pocas que quedan de nuestra amada Inglaterra. Parece ser que al final todo se trataba de una de las innumerables travesuras de ese alevín de satanás que tiene por nombre Arnold Fitzwilliam, el insufrible hijo hiperactivo de Adelaide Parsons, prima de mi adorada Milady, quien había cambiado algunos de los ingredientes del famoso desayuno que prepara Kitti-Chen por otros componentes que previamente había sustraído del maletín de Sir Wilcock, famoso por sus experimentos mendelianos con animales domésticos (se dice que a él se debe el canguro mutante en ganso que Porridge adquirió a Seamus la pasada semana). En este punto tengo que dejarte querido diario, pues la señorita Parsons requiere de mi presencia en el saloncito azul índigo. Te seguiré contando más tarde el episodio de mi metamorfosis en ese oscuro objeto del deseo carnal masculino y la posterior regresión a estados más aceptables de la materia biológica femenina.

11:05 AM
__________

Wilbur Porridge dijo...
El señor Rainer, el prometido de Mrs Parsons, es un teutón entusiasta y extrovertido. Con frecuencia es difícil averiguar el sentido cabal de sus palabras, pues acostumbra a mezclar el inglés con el alemán y con un aguardiente escandinavo que lo acompaña en todos sus desplazamientos. Es amigo, además, de gastar bromas infantiles, tales como colocar jarrones con agua encima de las puertas o delgadas cuerdas en el paso de los viandantes, cuyo éxito suele celebrar con grandes risotadas. A veces Rose se pregunta qué es lo que ha podido ver Mrs Parsons, epítome de la delicadeza y el refinamiento, en ese rubicundo y jovial lansquenete, pero tal y como acostumbra a decir mi tío Seamus en circunstancias similares “el amor escoge intrincados caminos para apresar a sus víctimas”, una opinión que, si bien nunca he conseguido descifrar plenamente, contiene una innegable sabiduría.

6:42 PM
__________

Louella Parsons dijo...
Dear SANS-FOY, estoy completamente fâchée.

La jornada de pesca con Mr. Forrester (una aventura que nunca debió comenzar) ha resultado un fracaso, como era de esperar.
Te contaré con detalle pero papá aun no se ha repuesto del shock que le supuso comprobar que el interés de Mr. Forrester por la pesca se desvaneció de golpe transformándose en una repentina obsesión por la caza de ranas a lo largo de la orilla de Parsons Lake.
Enseguida llegó el escándalo a Parsons Manor y Mcgrog, imaginándose la catástrofe, envió a un criado con unas botas para Mr Forrester porque gracias a la pericia de los batracios y a la ayuda de Nuestro Señor Misericordioso, sus odiosas sandalias se quedaron enterradas en el fango.

Querido, ¿no se irán nunca a América?

8:37 PM

miércoles, 31 de marzo de 2010

AH, L'AMOUR...



Rose Downstairs dijo...
Querido diario:

No me preguntes el por qué, pero hoy me siento una mujer nueva. No se si será por la crema de baba de caracol con veneno de serpiente, trocitos de pepino y germen de trigo emulsionados en una mezcla de aceite de argán y té rojo con ligeros toques de bayas del Tibet y camomila en finísimas laminillas de mastocarpus con spirulina y esencia de tomate al hamamelis que me unté anoche en todo mi cuerpo o por las pastillas de brécol mentolado y maracuyá de la pasión desatadamente desenfrenadita que me he tomado esta mañana con el delicioso "desayuno Parsonsville" que nos prepara la nueva cocinera china Miss Kiti-Chen, pero he de confesar que me he levantado como rejuvenecida, no sé.

Ahora tengo que dejarte, que he de incorporarme a mis labores diarias. ¿Por qué me mira el Sr. Mcgrog de esa manera tan extraña? nunca antes me había mirado con tanta "intensidad". Voy a mirarame al espejo…

10:31 AM
__________



Ebenezer McGrog dijo...
"Ante todo, mucha sangre fría, Ebenezer. Mírate, ya no tienes edad para tonterías. Tu puesto demanda plena dedicación y responsabilidad, no olvides que eres heredero de una gloriosa saga de fieles montañeses que siempre dio ejemplo de lealtad y cordura. ¿Acaso quieres poner en peligro tan honroso precedente? ¿Pretendes acabar como el tío Alistair, esa bala perdida que sacrificó nombre y hacienda para amartelarse con una india cayuga? Sí, sí, al final siempre son ellas. Pero tú eres fuerte, Ebenezer, debes resistir. El Imperio se sustenta sobre corazones de hierro como el tuyo, almas valientes que han hecho del deber y la renuncia los ejes de su existencia. Tienes una misión, muchacho, así que ahuyenta de una vez esas ideas raras y marcha adelante, siempre adelante: Inglaterra espera".

9:00 PM

martes, 30 de marzo de 2010

¡ARNOLD FITZWILLIAMS!



Monsieur de Sans-Foy dijo...
Lou, querida...
¿Has visto al pequeño Arnold últimamente?
Me refiero al hijo menor de tu prima Adelaida... Ese querubín pecoso y rubicundo que nos encandilaba a todos con su cautivador encanto.

Veras... parece que, desde que le quité la vista de encima, ha perdido un poquito de cautivador encanto, aunque ha ganado bastante en capacidad de ataque y velocidad de huída.

Concretamente, el Domingo pasado, mientras me encaminaba distraídamente hacia la rosaleda, me pareció oír mi nombre desde las vidrieras del gabinete manchú.
Me acerqué, por si alguien estaba llamando discretamente mi atención -que para eso, a fin de cuentas, se hicieron las rosaledas- Y en efecto: me esperaba un claro, aunque inamistoso mensaje en forma de dos galones de agua de fregar, con la adición –o la redundancia, si se me permite- de un cubo de fregar de la capacidad antedicha.

Dirás, y dirás bien, querida, que dos galones da agua sucia no son cosa que pueda sacar a un caballero de sus casillas... Pero yo estoy entrenado para mantenerme en mis casillas y correr como un gamo escaleras arriba al mismo tiempo. Esta particularidad de mi carácter pareció desconcertar al emisario del mensaje, con el que no llegué intercambiar impresiones, porque, pese a que la escalera estaba oscura como la boca del lobo, se deslizó barandilla abajo como el tranvía de Brighton en una noche sin Luna.
No llegué a verle la cara, pero puedo señalar al culpable con dedo acusador, pues adjunto a estas letras va un pedazo de excelente paño inglés marcado con la etiqueta “Fitzwilliams, Arnld.”. Paño que formó parte de los pantalones del suprascrito hasta quedar enganchado entre mis vindicativos dedos.

Te ruego no tomes medidas correctivas contra él: Se trata de un inocente pasatiempo que resolveremos entre caballeros.
Símplemente, deja el pedazo de pantalón sobre su cama, junto con esta nota:

El tío Eugène te devuelve lo que es tuyo, y te promete mucho más para la misma zona en cuanto regrese.

Eso mantendrá su mente ocupada.

9:20 AM
__________



Ebenezer McGrog dijo...
Habrás notado, Rose, que el entusiasmo que siento por los franceses es muy parecido al que me producen las amebas. No es nada personal, se trata más bien de un sentimiento enraizado en la historia y, a ese respecto, no voy a avergonzarme ahora de que los McGrog hayamos contribuido en ocasiones a disminuir el censo de esa nación.

Sin embargo, dispuesto como estoy a hacer una excepción, admito que profeso gran simpatía hacia el caballero Sans-Foy, cuyo lugar de nacimiento se ve parcialmente redimido por el hecho de poseer algunos ancestros Plantagenet que acercan ambas orillas del Canal. El caso es que gusto de leer sus inteligentes composiciones poéticas, e incluso puedo llegar a olvidar en algunas ocasiones el intolerable trato que dispensa a las erres.

Pero si me preguntas por el criado de Monsieur, Rose, mi juicio ha de ser necesariamente severo: le conozco muy bien, -a mí no me la pega ningún condenado irlandés- y debo decirte que Porridge es astuto como una garduña. Podría contarte muchas de sus hazañas, pero baste ahora con señalar que tiene la mano tan larga como escaso el decoro. Así que te prevengo: harás bien en cuidarte muy mucho de sus zalemas.

12:20 PM
__________




Rose Downstairs dijo...
¿La mano larga, dice? Ese hombre es un auténtico sátiro, Sr. McGrog, un erotómano de manual. Me alegro que se haya dado ud cuenta de la catadura del tal Porrigde. Aún recuerdo los malabarismos manuales que el citado "pollo" intentaba por todo el contorno de YokiKi, la exótica asiática ama de cría del amanerado Sir Archibald Stewart-Litton durante la última Gala de Sirvientes de las Navidades pasadas. La pobre YokiKi, tan carnosa ella, no hacía más que intentar zafarse de las extremidades superiores de Porrigde, pero la velocidad que imprimía el irlandés a sus evoluciones manuales hacían estéril cualquier maniobra evasiva. ¡Qué tío! Aunque si he de serle sincera, Sr. McGrog, pienso que tal vez el esforzado Porridge se viera espoleado por el natural gesto de YokiKi, que al tener los ojos rasgados y boquita de piñón bien parece con una complaciente sonrisa continua. Sea como fuere, los originales movimientos de la pareja fueron premiados con el primer puesto en la modalidad de "break-dance por parejas a lo agarrado" con el consiguiente pase directo a las previas del concurso televisivo "Look who's dancing tonight" en el "BBC Silly's Channel". No se si a YokiKi le gustará Porridge, pero Sr. McGrog, la verdad es que nadie les quita lo bailao…

8:06 PM
__________

Ebenezer McGrog dijo...
No tan natural el gesto de la tal Yokiki, Rose, no tan natural. Y no es que quiera salir en defensa de Porridge, bien sabe componérselas él solo, pero he podido averiguar que el verdadero nombre de la susodicha es Mirami Mapita y, cuando fue descubierta por Sir Archibald, trabajaba como actriz en un teatro de variedades de Montevideo.

8:41 PM
__________

Rose Downstairs dijo...
¡No! ¡Cómo está el servicio, Sr. McGrog! Ya me parecía a mi que tanto aspaviento no podía ocultar la evidente complacencia con el magreo a tutiplén de Porridge. Mirami Mapita, Mirami Mapita…¿no fue también supervedette de la Mauri Emile Company?

9:15 PM

domingo, 28 de marzo de 2010

SOPA DE GANSO



Rose Downstairs dijo...
Sr. Porridge:

Desolada asunto Barrabás. STOP. Hablado Mary Sheelling-Dron experta avícola. STOP. Próxima vez eludir Granja Little Sunday-Bose. STOP. Mejor tienda judío sefardí Vidal Ignatius Siementhal.STOP. Eficacia asegurada excepto sábados. STOP. Aprovechar animal para fiambre o en sopa. STOP. Hasta la vista. STOP.

Rose Downstairs. STOP. Gobernanta luxury-class en Parsons Manor de Parsonville en Parsonshire. STOP final.

1:27 PM
__________

Monsieur de Sans-Foy dijo...
LOU, querida:

Si aún no se ha hecho cargo de él la cocinera, Sir Wilcock Pumpkins, VMD, del Real Colegio Veterinario de Kensington, ha mostrado interés por que se le envíe ese raro ejemplar de ganso austral.

(A cambio, promete mandarme dos pulardas bien cebadas.
Así rentabilizaría al menos las veinte guineas que me sacaron entre Porridge y su astuto tío Seamus)

2:17 PM
__________

Louella Parsons dijo...
Mi querido SANS-FOY, el ganso austral ya ha sido enviado a Sir Wilcock.

El desesperado animal ha despertado a todo Parsons Manor mientras lo introducían en una caja que Mcgroc había preparado cuidadosamente para el traslado.

Mr Forrester, alarmado ante semejantes alaridos, bajó corriendo, escopeta en mano y en pijama (gracias a Dios sin sus horribles sandalias) creyendo que había ocurrido una tragedia en la casa.
Al ver al ganso, una sensación de alivio inundó su cara dejándose como un fardo sobre un montón de estiércol que debió confundir con un apacible chester de piel de borrego negro.

Querido, ¿es que no hay gansos en América?

3:12 PM
__________


Rose Downstairs dijo...
Sr. McGrog, a propósito del desgraciado episodio del ganso con astenia sexual me gustaría preguntarle si sabe por qué razón está Parsons Manor lleno de huellas y excrementos de palmípedo y sobre todo si sabe dónde diantres está Katia, la preciosa gatita afgana de Lady Louella…

4:25 PM
__________

Monsieur de Sans-Foy dijo...
Lou, querida:

Sir Wilcock Pumpkins se ha quedado duro como la mojama de puro rigor científico, ante la contemplación del Ganso Australis.


Está empeñado en averiguar de dónde lo ha sacado el tío Seamus, pero mi conocimiento superficial del personaje me anima a disuadirle de toda pesquisa:
Le habrá sacado veinte libras antes de que pueda decir "Darwin", (ofreciéndose a dejarle decir también "Lamarck" por un suplemento de veinte chelines).

La familia Porridge es, desde luego, admirable en muchos sentidos, y muy principalmente en el de las finanzas, que habría hecho palidecer de envidia al mismísimo señor Disraeli.

Te envío las pulardas en el tren de las siete.

4:43 PM
__________


Rose Downstairs dijo...
¡Sr. McGrog! ¡Sr. McGrog! ¡Hay que mandar a buscar inmediatamente al veterinario Edward Doclittle! Acabo de encontrar a la gatita de Lady Parsons escondida en las caballerizas emitiendo unos extraños sonidos mientras no deja de saltar incorporada sobre sus cuartos traseros. Parece poseída por el mismísimo Belcebú…

7:00 PM
__________



Ebenezer McGrog dijo...
Me ausento unas horas de Parsons Manor y a mi regreso lo encuentro convertido en algo a medio camino entre un zoológico y el manicomio de Bedlam. Hay días en los que me encuentro tan cansado...

Rose, te comunico que, al ir a colocarme la levita, he encontrado clavado en su parte posterior un papel roñoso con el siguiente contenido:
"Pongan los enparedaos en el agujero del muro junto al roble seco o nos bengaremos.
Firmado: La Mano Sangrienta".

Te ruego que extremes la vigilancia de los preparativos para la rifa benéfica en favor de los huérfanos de Abisinia, porque es evidente que ese tunante pecoso y sus secuaces vuelven a la carga.

9:22 PM

sábado, 27 de marzo de 2010

ZAPATOS


(El animoso y hasta ahora desconocido semblante de
Monsieur de Sans-Foy)

Rose Downstairs dijo...
Realmente los zapatos del apolíneo Monsieur de Sans-Foy siempre me han llamado la atención, Mr. McGrog.¡Cómo se nota que es un hombre que se viste por los piés! No me negará que es uno de los caballeros mejor calzados de todo el imperio. Nada que ver con el resto de los que pisan por Parsons Manor. Como le digo, los zapatos de Monsieur son de ensueño. Españoles, me da la sensación. Es que los españoles tienen una gracia especial para el calzado. No me extrañaría que el exigente Monsieur se los hiciera traer de algún exclusivo maestro zapatero hispano. Confeccionados a medida, por eso le quedan como un guante. Y los botines…¡esos botines, Mr McGrog, de tafilete xtra-slim que dejan entrever todas y cada una de las voluptuosas curvas del delicado, pero robusto, tobillo! En fin, vamos a dejar el tema que empiezo a sentir algún que otro sofoco, y no es cuestión de tener una repentina indisposición con todo el ajetreo intrínseco a un loco week-end de Parsons Manor en Parsonville…
11:57 AM
__________

Si quieres saber mi opinión sobre los zapatos de Monsieur, Rose, te diré que no parecen muy mal confeccionados, siempre que uno tenga en cuenta su procedencia y no caiga en el error suicida de compararlos con la calidad excelsa de nuestros productos. Al margen de ello, estimo que la única noticia interesante que ha producido España en su historia reciente es la de haber servido como escenario a varias victorias del Duque de Wellington.
12:14 PM
__________

Lou, querida:
Mientras Porridge y yo escapábamos subrepticiamente de Parsons Manor, me pareció ver a Fred Forrester paseando por la rosaleda EN SANDALIAS.
¿Preparáis algún tipo de representación bíblica para el weekend?
No me lo cuentes. Creo que pensar en los Forrester es letal para tu jaqueca.
Ciao, my dear. Desfallezco de hambre, (pero no puedo presentarme en el Club a estas horas sin mis zapatos amarillos).
12:15 PM
__________

¡Diantres!
El último tren de la mañana ya habrá pasado por Parsonsville.
Si McGrog no me envía en él los zapatos, tendré que ir al Club con los botines de charol... y para eso, tendré que vestir de etiqueta... y eso no puedo hacerlo antes de las siete de la tarde...
¡Qué hambre, Dios Santo!
(Si no llegan en ese maldito tren, creo que empezaré a mordisquear la tapicería del sofá).
12:35 PM
___________


Oh, por supuesto que no hay como los productos británicos, Mr. McGrog. Pero no me diga ud. que la cultura mediterránea no ha producido hallazgos memorables. Fíjese en esos alocados italianos que convirtieron las vulgares alcachofas en el delicioso Cynar, que tanto gusta con ginebra y angostura a Lady Raspa. Por cierto, ¿queda Cynar en la bodega, Mr. McGrog? No me gustaría tener que volver a rellenar la botella con aquella asquerosa mezcla de Cerol y Pernod ante una inesperada visita de la insoportable anciana.
12:37 PM
__________

Rose, creo que te confundes con la Black Mirinda. Según el libro registro de la bodega, la última botella de Cynar consumida en esta casa sirvió para celebrar el octogésimo cumpleaños de la Reina Victoria, y Lady Raspa todavía era menor de edad.
1:59 PM
__________
Lou, querida, ¡no vas a creértelo!
Esta semana, le monde elegant no se ocupará de otra cosa que de este humilde gusano.
Con un hambre de lobo y harto de esperar el regreso de los zapatos pródigos, me eché escaleras arriba y aporreé la puerta de mi vecino, que no es otro que ese diablo de Archibald Stinging-Nettle.

-Archie, tú eres de mi talla. NECESITO unos zapatos. Los que sean.

Apareció de inmediato con unos zapatos de un tafilete que él llamo rouge passion. Cuando me los probé, Archie palmoteaba y daba saltitos como un marsupial en celo. Escapé escaleras abajo mientras él corría en busca de un smoking morado que me iba a quedar divino-divino.

Al llegar al Club, mis jugos gástricos entonaban el Miserere de Allegri a nueve voces, así que no presté demasiada atención a la concurrencia. Pero, apenas entré en el salón del bouffet, me sentí placado por una batería de miradas tan densa como una alfombra turca. Allí estaba yo, aturdido en medio del silencio general, cuando el mismísimo Lord Mountbatten, calándose el monóculo, se acercó y me dijo:

-Sans-Foy, muchacho, ¡qué zapatos tan fantásticos! ¿Te importa si te mando a mi zapatero para que los copie?.

Fue el acabose.
Todos admiraron mis malditos zapatos. Hasta ese orangután de Cornelius Sweaty-Paddle quiere hacerse unos iguales, (aunque será necesario despellejar y teñir de rojo un hipopótamo entero para calzar tan mastodónticos pies).
Sólo caminando muy despacio y sin hacer movimientos bruscos, conseguí que me dejaran acercarme al bouffet, donde pude atacar muy satisfactoriamente varias bandejas de oeufs Richelieu, riñones al Jerez y lengua en salsa. Eso sí: de pie siempre y vuelto hacia la concurrencia, pues los muchachos seguían rodeando mis zapatos como musulmanes procesionando en la Kaaba.

2:49 PM
__________

(Wilbur Fineas McCaulin Porridge)

Wilbur Porridge dijo...
Querida Rose
Como sabrás, un año más había obtenido licencia del señor para acudir al Torneo Anual de Apareamiento de Gansos en Pudding Point, en Tipperary, que, como cada año, pensaba aprovechar para acudir a la celebración de la fiesta de la primavera en la destilería clandestina de mi buen amigo Seamus. Es este, como sabes, uno de los acontecimientos más relevantes de la comarca donde tuve la dicha de nacer, de modo que, a pesar de la clandestinidad del establecimiento de Seamus, del secreto con que se maneja la fecha de la celebración, y de que Seamus emplea en la elaboración de sus bebidas ingredientes que algunos consideran incompatibles con la salud humana, todos los años reúne, no sólo a todos sus inmediatos vecinos, sino también al magistrado y al sheriff. Es por eso que se trata de una jornada de alegre confraternización, al menos hasta que los brebajes de Seamus comienzan a producir sus efectos.
El caso es que, a última hora, el señor manifestó unos extemporáneos deseos de acompañarme a la fiesta del apareamiento de gansos. Es ésta, debo reconocerlo, una actividad que, aún reconociendo la nobleza de los esfuerzos de la aves por perpetuar su especie, no despierta en mi el menor interés. Comprenderás, pues, la turbación que experimenté, pues yo había asegurado al señor que mi ganso Barrabás (sólo a ti puedo confesar que tal animal no existe) era uno de los que más admiración provocaba entre las aves del bello sexo, si es que tal expresión puede aplicarse a los gansos. Resumiendo: acudí a Eddington, compre un ave que reunía lo que consideré unas características idóneas para ser un ganso, y acudí con el espécimen y el señor a Tipperary. Allí pude comprobar que nuestro campeón presentaba notables diferencias con el resto de los participantes, y quizás esto explique el escaso éxito que obtuvo en la competición. Afortunadamente el señor, ocupado en la contemplación de las generosas formas de la hija del posadero, no pareció advertir el triste papel desempeñado por Barrabás.
Más tarde te comentaré el desagradable incidente ocurrido con el automóvil del señor, cuya destreza al volante es equiparable a la destreza amatoria de mi candidato.
3:44 PM
__________

Mon dieu, SANS-FOY!!,
¿En qué lío has metido al Bentley esta vez?¿Cómo se te ocurre enfrentarte a las Hereford de Irving?
Papá siempre dice que un Bentley es una de las necesidades básicas de la vida pero que sólo debe ser conducido por aristócratas nacidos en el condado de Mornington¿Es quizás tu caso, querido?
Cuídate de tus contusiones y ordenaré que te sea enviada una cesta con crudités variadas y la confiture de cerises noires que tanto te gusta. Pero prométeme que te comportarás como una persona mayor de ahora en adelante, querido.
Tus zapatos salieron temprano esta mañana en el tren. Como siempre, Mcgrog camina veinte pasos por delante de nuestros deseos. Confío en que sabrás agradecérselo cuando visites Parsons Manor.
Querido, sólo he visto calzar zapatos rojos a nuestro entrañable Archibald Stinging-Nettle y a los saltimbanquis. ¿Estás seguro de que te admiraban en el club?Posiblemente, cher ami, después de tanto años entre nosotros, aún no comprendes bien el humor británico.
7:33 PM
__________

LOU, my dear.
Desafortunadamente, mis viejos y accidentados zapatos llegaron tarde. Era de esperar: McGrog jamás se hubiera permitido enviarlos sin un lustrado a espejo.
¡Qué hombre, este!
¡Un mayordomo entre mil!
Me contaron que, durante la guerra, cuando su Compañía atacó valerosamente el puesto de mando de Von Kartofenstein, McGrog avanzaba derribando oficiales enemigos con un palo de cricket, mientras decía:

-Perdón, señor... Con su permiso, señor...

Decididamente es un tesoro. Mi Porridge es otra cosa, pero no sabría vivir sin él.
En cuanto a los zapatos rojos, juzgarás tú misma en Ascott la semana que viene.
¡Hasta el reverendo Foxtrott va a encargarse unos! (Y me dicen que han puesto mi foto en el escaparate de LOBB, en St. James Street).
9:15 PM

GANARON ELLAS




Lou, my dear:

¡Cuánta razón tenía Mamá Parsons al prevenirnos contra los extranjeros, los alimentos en lata y los vehículos a motor…!

Ese maldito Bentley ha demostrado no albergar hacia mí mejores sentimientos que hacia su anterior propietario, el difunto tío Aurelius:
No hice caso a Porridge cuando me aseguró que, no contento con arrojar por los aires a un Par del Reino, el maldito Bentley había dado marcha atrás para poder atropellarlo con una obstinación nada británica.
Uno podría creer tal cosa de un Daimler, o de cualquiera de esos chismes continentales... pero, ¿qué será del Imperio Británico si no podemos confiar ya en un Bentley? Me estremezco al pensarlo.

Y no creas que mis padecimientos son sólo de naturaleza moral:
Apenas habíamos dejado atrás Parsonsville para enfilar la alegre campiña inglesa, cuando, de manera alevosa y premeditada, una horda de bóvidos bolcheviques, capitaneados por un gañán no menos bóvido y seguramente instruído en los sótanos del Kremlin, se apoderó por sorpresa de la carretera.
Afronté la situación con el temple que me caracteriza:
Tasqué el freno, toqué el claxon, hice gestos conminatorios y, finalmente, giré el volante con brusquedad. Todo en vano: el Bentley se precipitó sobre los cornúpetas con salvaje alegría.
Sus guardabarros resultaron victoriosos frente a la primera línea enemiga, si bien Porridge (en una actitud que me pareció muy poco leal) abandonó la nave por via aérea para incorporarse a las filas contrarias.
Sabia elección: la segunda línea vacuna -aprestada para la defensa por el sicario de Stalin- repelió nuestra embestida con la solidez del Telón de Acero.
A partir de ahí, sólo recuerdo una gran paz y una extraña sensación de ingravidez, de la que fui rescatado sin contemplaciones por el boyero bolchevique: un individuo realmente odioso.

Del resto, tienes noticias por los periódicos.
En orden de importancia, nuestras bajas afectaron:
-al Bentley, que Dios confunda,
-a Porridge, que se rompió en la refriega dos costillas y ese reloj que le regalaste cuando rescató tu sortija de compromiso del interior de Bucéfalo,
-a un servidor, algo magullado por el efecto masajeador de la vara de fresno que blandía el agitador soviético.

Los bóvidos apenas sufrieron contusiones menores. Probablemente estarán ya planeando el próximo golpe en algún koljost de los alrededores.
En cuanto al Molotov de la vara de fresno -y dado que una institución tan preciosa como el Gulag no ha sido aún implantada en los dominios de Su Graciosa Majestad- me ví en la necesidad de dar rienda suelta a todo mi carácter... y a un billete nuevo de diez libras, que me arrancó de las manos con la avidez del recién converso al capitalismo.

Es todo, querida. Envíame unas lechugas: creo que jamás volveré a probar el roastbeef.

Post Scriptum: Pídele a McGrog que mande a alguien por mis zapatos. (El izquierdo se lo llevaba en el cuerno una vaca color pudding de moras)


viernes, 26 de marzo de 2010

SIR CEDRIC THE SAXON



Ebenezer McGrog dijo...

La tormenta de anoche no ha causado ningún daño de consideración, Rose, si exceptuamos la contemplación de la bata de la Sra. Forrester mientras su dueña brincaba despavorida por la galería de armas.


Durante el despacho matinal, Milady y yo hemos convenido en que la invitada padece cierta clase de rara afección nerviosa, y que lo más adecuado para ella es partir sin demora hacia algún punto alejado de los Alpes con el fin de que aquellos agrestes parajes ejerzan un efecto sedante sobre su ánimo.


Así pues, Rose, no te sorprendas si escuchas esta madrugada ruidos de cadenas y ahogados gemidos procedentes del ala oeste: el fantasma de Sir Cedric the Saxon abandonará momentáneamente su retiro y, si todo marcha conforme a las previsiones, Parsons Manor recuperará mañana un poco de sosiego. Te ruego que me disculpes ante la Sra. Muffwater a la hora de la cena, me encuentro algo fatigado y hoy me acostaré un poco antes que de costumbre.

Rose Downstairs dijo...

¡Oh , Mr McGrog, estoy realmente extremecida de alborozo!


Siguiendo su sabio consejo aposté por esa rutilante figura de los Central State Kings de la Frog League que sobre la que ud me aleccionó. Ese apolíneo deportista que atiende al nombre de Chris Ronald, sí. Como le digo, aposté porque hacía una tanda de dos chapa-cueros y así fue. ¡Qué emoción, Mr McGrog! Una sensación difícil de concretar en palabras. Y cuándo al conseguirlo se desprendió de su pull-over blanco de ochos para dejar visible la pegatina que se había puesto sobre su camisa escocesa y en la que podía leerse "I love you, my little Cinderella"…realmente indescriptible. Todos los presentes en la trasera de la bolera de John Deere nos quedamos asombrados de la sensibilidad mostrada por aquel hombre tan rudo aparentemente. La mujer que había a mi lado me explicó las habladurías que circulan acerca de la que él llama "su Cenicienta", de quien se dice que se trata de una dama de la alta sociedad londinense ávida de fuertes emociones y entregada a los más mundanos placeres de la vida. Ya se que la maledicencia y los pensamientos oscuros son cosas de las que toda mujer temerosa del Señor han de huir como del mismísimo diablo, pero no me diga, Mr McGrog, que no está interesado en conocer la identidad de la licenciosa mujer…

3:46 PM

Ebenezer McGrog dijo...

Ejem, Rose... me pregunto si ese lugar, esa... bolera que al parecer frecuentas, es el lugar más indicado para disfrutar de un bien ganado esparcimiento. En estas semanas he podido constatar que, a pesar de tu juventud, atesoras suficientes virtudes morales y buen juicio como para merecer mi confianza. No obstante, la inexperiencia es un terreno abonado para las asechanzas del Maligno, y considero un deber advertirte de que esa clase de establecimientos atraen el peligro como la miel de Parsons Manor a las abejas. ¿Cindererella, dices? No hagas caso de las habladurías, Rose, o terminarás pareciéndote a Mrs. Tipton. Uno sólo puede confiar, y con mesura, en sus propios sentidos y raciocinio. Tenerlos siempre bien alerta: ése es el camino que te ayudará a conocer los recovecos del alma humana. Ah, lo olvidaba: he conseguido eliminar la costra de barniz-cola de los zapatos de Monsieur de Sans-Foy, por lo que te ruego que los coloques en el armario de su habitación.

7:33 PM